Pizarrón Digital

Noviembre 13, 2007

La importancia de los diarios en la educación: El primer cotidiano de la Nueva España “El Diario de México”

Archivado en: General — Etiquetas:, , , — ernestomonroy @ 9:33 pm

Actuario Ernesto Monroy Yurrieta

Indudablemente, la historia es la gran maestra del hombre. Quien la desestima o la ignora, niega en cierto modo la posibilidad de construir un mejor futuro. El conocimiento del pasado debe convertirse en un instrumento del análisis actual y sumarse al análisis político y económico. En 1805 comenzó a circular el Diario de México, primer periódico de circulación diaria. Lo más asombroso es que, buena parte de la problemática que se trataba para entonces la seguimos discutiendo en la actualidad.
El novedoso periódico dio cuenta de la vida cotidiana a través de sus cuatro páginas diarias, a través de las cuales mostraba una sociedad que parecía estar suspendida en el tiempo, ya que a pesar de las graves contradicciones sociales, no se percibían cambios y la ciudad continuaba su andar al ritmo de las campanas de Catedral.

Entre los suscriptores destacaban los canónigos, maestros, científicos, militares, jueces, abogados, comerciantes, uno que otro hacendado y siete mujeres –de la ciudad de México-, de rancio abolengo y de las cuales una era monja.

En más de una ocasión, los lectores del Diario alzaron la voz en favor de una idea digna de ser escuchada: la “escuela patriótica”. Apoyada por prelados, cabildos eclesiásticos, ricos solterones y hombres acaudalados se organizaron centros de enseñanza donde los jóvenes de las clases menesterosas serían instruidos en religión, primeras letras y en algún “oficio mecánico”. Una vez terminados los estudios, los mismos benefactores proporcionarían los medios necesarios para habilitar talleres para que los egresados pudieran ejercer su carrera técnica y el lugar desocupado en la escuela sería tomado por nuevos alumnos.

“Porque unos jóvenes bien educados es consecuencia segura, que harán lo mismo con sus hijos, y aunque uno que otro se extravía, no es de creer que suceda lo mismo a todos”. Escribía el Diario un suscriptor.

Un avispado lector cuestionó el ideal educativo de la escuela patriótica poniendo el dedo en una terrible llaga: “Sin buenos maestros, casi es peor que haya escuelas. Sin dotaciones competentes no puede haber buenos maestros; y para tantas dotaciones competentes se necesitan unos fondos inmensos”. El maestro mal pagado, se convertía así, en el principal obstáculo para las escuelas patrióticas.

La sociedad novohispana creía en la educación gratuita pero sólo para aquellos alumnos que no tuvieran recursos económicos. Era imperdonable dejar escapar el talento natural por falta de una enseñanza adecuada.

El siempre escabroso tema de la educación no desató polémica como tantas otras materias abordadas en el periódico. Las visiones coincidían y se complementaban. La conclusión era: “La consolidación de la patria se fundamentaba en la educación de cada uno de sus habitantes y en ella radicaba su próspero futuro”.

Siguiendo el trabajo de “El Diario de México”, de realizar actividades y programas con periódicos en las distintas instancias de la educación, es posible luchar contra la falta de lectura, en primer lugar, y proporcionar a la población herramientas de crítica con respecto a los medios de comunicación sobre papel.

Los periódicos deben buscar convertirse en un ente activo, respetado en el proceso educativo de la comunidad. Las escuelas pueden servirse de los periódicos en todos los niveles, desde historia, literatura, estudios sociales, matemáticas, economía hasta composición, por mencionar algunos. Así, Los principales objetivos para el aula serían desarrollar las capacidades de lectura y de crítica periodística, de pensamiento crítico, lectura crítica, evaluación de mensajes; inculcar un amor por la lectura y hacer que los recursos de lectura para docentes y alumnos estén disponibles, sean accesibles, pertinentes y de utilidad, porque fuera de las paredes de la escuela, muchos pueden aprovechar el costado educativo de los periódicos.

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